Palestina
Para llegar a Bayt Laham, Bethlehem, Belén, se debe llegar hasta la puerta de Damasco, si vas desde la puerta de Jaffa, al lado de la Torre de David, hay que cruzar una gran parte del zouk árabe. La ruta es accidentada, un gran número de hombres y mujeres caminando y deteniendo su paso a punto de comprar, carretas con frutas frescas por la mañana para comenzarse a vender. En medio de este mundo de trajín árabe se encuentra una de las estaciones del viacrucis de Cristo, la Vía Dolorosa. Un grupo de turistas de tez muy blanca, shorts, playeras y gorritas blancas se han detenido frente este vestigio para rezar, entonan cantos cristianos, o tal vez rezan un rosario, en medio de este otro mundo de tradición musulmana.
La presencia del ejército israelí por la ciudad me perturba. Están en medio del zouk, con sus uniformes verdes, sus gorras, sus armas colgadas por la espalda y sujetadas siempre con la mano derecha. Están también bebiendo café y vestidos de civil por la noche de Jerusalem fuera de la Ciudad Vieja. Son tres chicos de nuestra edad, no traen el uniforme, pero llevan a la espalda sus armas. Una mexicana que estudia las sagradas escrituras en esta ciudad nos dice que eso es muy normal, pero que este año no han acontecido atentados, de esos que pasan en cualquier lugar, sobre esta calle, la Jaffa Street, donde ahora estamos nos tomamos una cerveza y una limonada en el Café Hillel.
Un bus nos lleva al Checkpoint de Belén por 4 shekels, desde lejos vemos el muro, estamos por entrar en Cisjordania, el West Bank. A la entrada enseñamos nuestro pasaporte. Una vez del otro lado una serie de taxistas nos ofrecen llevarnos. Así conocemos a Taoufiq, pensamos que tiene alrededor de 30 años, es delgado y tiene barba, el pelo recién cortado, trae gafas de sol y hablamos en inglés. Aprendió inglés hace 5 años cuando empezó a trabajar el taxi, nació en Belén. Su ciudad preferida en Palestina es Ramallah. Aquí gobierna la Autoridad Palestina.
Taoufiq nos dice que nos puede llevar a los 4 lugares que hay que visitar en Bayt Laham: el Campo de los Pastores, la Milk Grotto, la Iglesia de la Natividad, y el Herodium. Llegamos al Campo de los Pastores, una iglesia más. Un grupo de monjas asiáticas habla con vocecitas agudas y se coloca debajo de una de las cúpulas para tomarse una foto muy sonriente. Salgo de ahí, me siento en una sombra. Más abajo hay otro altar dentro de una cueva, una niña con voz dulce lee un fragmento bíblico en francés, la escuchan sus padres, me alejo. No quiero visitar ningún lugar sagrado más. He venido aquí, al lugar del nacimiento de Jesús, porque quiero estar en tierra palestina.
Jerusalem es una territorio en disputa. Después de la Mecca y Medina, es la tercera ciudad sagrada en el Islam, Taoufiq nos dice que antes del muro, Jerusalem y Belén eran una, ¿cuál es el futuro para los que vivimos aquí?, se pregunta. Los niños van a la escuela, y luego qué. Para salir de Belén, necesita un permiso, para ir a Tel Aviv es una locura. Ha tratado de hacer el trámite 3 veces y nunca se lo han concedido. Belén no era así hace 5 años, nos dice, así de quieta, así de calma. Después del muro todo ha cambiado. Jerusalem y Belén eran la misma ciudad.
Nos lleva al Herodium, el palacete que Herodes mandara a construir para pasar sus ratos de descanso, donde hubiera querido tener su tumba, vemos sus ruinas. Dicen que desde lo alto se puede ver el Mar Muerto, el desierto y Jerusalem. Lo vemos todo, pero la humedad y el polvo no nos dejan ver el Mar Muerto. A unos cuantos pasos se encuentra una base militar israelí, y al entrar al sitio, hondea una bandera con la estrella de David. Sí, estamos en los territorios palestinos ocupados, sí, aquí en medio ha izado su bandera el ejército israelí.
Entro a una casa de cambio, antes de ir a comer. Un hombre con un turbante blanco espera detrás de un escritorio, viste una túnica color arena. A su espalda hay un cuadro enmarcado con la foto de Yasser Arafat, me cambia libras por shekels. Como un schwerma y el mejor falafel que jamás haya probado. Las calles del centro de Belén están empedradas, y suben por la montaña. Como en los zouks las tiendas tienen puertas metálicas que se cierran con una candena y candado, y en esta ocasión son todas de color verde, hay restos de pósters con líderes palestinos y hombres con metralletas pegados en él. En una tienda venden banderas, veo la bandera palestina y al lado la bandera del arcoiris que dice en italiano con letras blancas “paz”. El hombre nos pregunta de dónde venimos, le decimos que de México. Nos enseña la carta de un amigo mexicano que tiene pegada en la pared. Es mi mejor amigo, nos dice. Se llama Juan y vive en los Estados Unidos, en Illinois. Es mexicoamericano.
Hace 5 años nada de esto era igual, nos dice en repetidas ocasiones Taoufiq, nos dice que el muro es: “you know… like the Berlin Wall”. Le contamos del muro en la frontera norteamericana. Nos quedamos callados a ratos. ¿Qué decir?, ¿qué contar?, ¿qué preguntar? Él nos dice qué haremos ahora, ¿salir de noche por las calles de Jerusalem a pasear?, contestamos que sí, pero yo sólo quiero sentarme y pensar, escribir, capturar unas contadas horas en que camino Palestina, subir a la terraza y dejarme acariciar por el viento, mientras trato de comprenderlo todo.
Nos ofrece llevarnos a Ramallah, ahí está la tumba de Yasser Arafat. Todo era diferente con Yasser Arafat, dice él, con Mahmoud Abbas puro bla bla bla, desde hace 2 años, puro bla bla bla. Cuando la gente construyó el muro, nadie dijo nada, cuando instalaron las banderas israelíes, nadie dijo nada, puro gun shot, los israelíes sólo se dirigen a nosotros con puro gun shot. Nunca ha estado en Gaza. Pasamos frente a su casa, le gusta ese lugar porque es silencioso, no vive con sus hermanas y hermanos, sus padres vivían en Jerusalem antes de la construcción del muro, hubo un éxodo de familias palestinas que se vinieron aquí. Hay familias separadas por el muro, nos cuenta. Su hermana acaba de terminar la Universidad, estudió inglés y pronto dará clases a niños.
Los costos del agua y la electricidad son similares o un poco más altos a los de la Ciudad de México. Nos tomamos un café y unas limonadas, estamos en el centro de Belén, frente al Peace Center, donde acabo de comprar 3 libros sobre Palestina: “Out of Place”, de Edward Said, “The wind in my hair”, de Salwa Salem, una mujer; y una antología de historia oral de niñas palestinas que cuentan sobre su vida cotidiana después de la segunda intifada .
Vamos al checkpoint para irnos de regreso. Vemos reaparecer el muro desde el taxi. “I guess you will be back”, nos dice Taoufiq. Sí. “Next time we come, there wont be a wall”, le contesto. Sonríe y me dice Insha’Allah.
Apenas hemos metido el dedo gordo del pie dentro del agua. Escribo desde el hostal en Jerusalem y tengo un nudo en la garganta,un vacío que no he podido llenar. El desconcierto se apodera de mí mientras trato de acomodar en algún lugar de mi mente y mi corazón esta experiencia.








Increible Lulu, pocas veces me atrapa tanto un texto, una lagrima a rodado por mi mejilla, tambien has hecho que se me haga un nudo en la garganta y tambien desde la distancia trato de asimilar con tu ojos ese lugar, te mando un abrazo grande grande desde tu México querido, mucha fuerza y mucha buena vibra siguenos contando como es tu camino.
besos.
Hija, me he quedado muda, pensando en lo que estas viviendo. Maravilloso tu relato. Cuidate. Un abrazo
Pocas veces se pueden leer relatos como el tuyo. Siento una inmensa tristeza.
Cuídate, te mando muchos brazos.
Hola:
Soy Sergio Reyna, ¡que tal! soy compañero de trabajo de tu primo Beto.
Ha sido muy interesante que atravéz de tu escritura, nos hayas hecho ver lo que hay al otro lado de este mundo, y que tal vez no dista mucho de lo que México vive en estos dias, por tanta insuguridad e insertidumbre social.
Te felicito y te envio un coordial saludo desde las oficinas de PRICE SHOES donde trabajamos.
Quiero comentarte que desde hace 3 años que llevo de conocer a Beto, es interesante y divertido lo que platicamos y las charlas que van desde una ida al cine, viajes, comidas, historias de la infancia, de musica y de la familia; también no sobra decir, que tu primo te tiene en alta estima y afecto, ya que nos ha llegado a platicar de ti y lo que haces.
Por ultimo hacerte una referencia que lei hace años, cuando en alguna de las ocaciónes que me encontre fuera del pais me regalaron, y es donde aprendes a entender parte de tu existencia en el mundo. Además de compatir tus vivencias, que haran perene tu presencia en la gente.
Dice el libro de El PROFETE de Gibran Jalil Gibran en uno de sua parrafos cuando le pregunta una mujer antes de regresar a su patria.:
<>
Te deseo buen viaje y exito.
Un Saludo
Sergio Reyna
Gibran Jalil Gibran:
“Profeta de Dios, en busca de lo infinito, llevas largo tiempo explorando las distancias para ver el arribo de tu nave. Ahora ha llegado ya y tu sino es partir. Hondos son tus anhelos por volver a la tierra de tus recuerdos, a ese lugar donde moran tus mayores deseos. Nuestro amor sería incapaz de sujetarte y nuestras necesidades no podrían retenerte. Con todo, antes de que nos abandones, te suplicamos que nos hables para explicarnos algo de tu verdad. Y esa verdad tuya ser transmitida a nuestros hijos, y éstos harán lo mismo con los suyos para que no fenezca. En tu soledad has permanecido en vela con nuestros días, y en tus vigilias has oído el llanto y la risa de nuestro sueño. Por todo ello te pedimos ahora que descubras lo que existe dentro de nosotros, y nos digas aquello que te haya sido revelado acerca de lo que hay entre el nacimiento y la muerte.”
Te deseo buen viaje y exito.
Un Saludo
Sergio Reyna
Increíble relato, fascinante. Diablos, es impreionante esa tierra, es una cosa de locos. La guerra en territorios sagrados, la religión como fundamento para el odio. Que pasa en este mundo tan extraño?
Amor es un relato increíble, lo quiero publicar, podemos mandarloa a palabras malditas. Quieres?
No sé que decir, me he quedado mudo, impresionado.
Felicidades, eres una gran escritora de verdad
Imagínate una mirada serena, abierta, tan abierta como se pueda, llena de interés, maravillada. Asi se encuentra la mía. Me quedo en silencio a veces, sin saber que decir, sin saber que preguntar, solo oirte, leerte……
……pero cuando vengas si habrá inevitables preguntas.
Un abrazo volando hacia ti.
Adrián
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