Gauchito Gil
Caminaba por Palermo Soho con Areli y una chica nos entregó un papel en la mano, una fotocopia. Era un rezo al Gauchito Gil. Supe de él en un programa del Discovery Channel, la tira era: el Niño Fidencio, Malverde, la Santa Muerte, el Gauchito Gil y Gilda, una ex reina de la cumbia en Argentina que murió en un accidente de tránsito.
La chica nos entregó una cadena, la leyenda al final de la hoja indicaba entregar 8 copias a quien fuera. Nos dijo que había un Santuario al Gauchito Gil acá en Buenos Aires, por el cementerio de la Chacarita, a la salida de la estación de Subte Dorrego.
Llegué al Subte y me topé con otro Buenos Aires, uno al que me condujo el Gauchito Gil, lejos de la sofisticación que caracteriza a los barrios turísticos donde había estado. Después de un caminar menos de lo que esperaba lo vi, en una esquina del parque, empotrado el altar en un árbol, cubierto por vidrio y protegida la circunferencia de la raíz por un enrejado rojo, el color que caracteriza la devoción del Gauchito.
Al lado de la chapa de la puerta del enrejado, un cigarro se consumía. Pensé de inmediato en la Santa Muerte. Entre claveles rojos y tiritas delgadas colgantes con letras blancas que dicen “GAUCHITO GIL”, velas y una copa de vino tinto, se ven las crecientes plaquitas metálicas que agradecen los favores del Gauchito, con fechas recientes, ya de 2011.
Mientras veía las banderas rojas volar al aire con mensajes de agradecimiento, una chica se acercó y se paró frente a la puerta, observó al Gauchito unos minutos en silencio mientras alguien más la esperaba a lo lejos y se marchó. Me quedé sola, permanecí ahí. Un hombre joven con lentes oscuros y de buen vestir se aproximó de pronto, sacó de su chaqueta de piel su cajetilla de cigarros, encendió uno, lo dejó en el piso del altar del Gauchito, permaneció en silencio unos minutos mirando hacia él, y se marchó.
El Gauchito Gil está vivo.
Tengo que llevarme una imagen del Gauchito Gil, pienso, me despido y cruzo la calle hacia una tienda de misceláneos y al entrar veo a tres hombres solos, estantes de madera y un ambiente muy oscuro, pienso en salir, de pronto, veo la imagen del Gauchito Gil pegada a la espalda de la máquina de cobro, en un pedazo de yute y sé que estoy en el lugar indicado, me quedo. ¿Dónde podré conseguir una imagen del Gauchito Gil?, les digo. En la Santería, me responden. Luego me indican dónde queda la Santería más cerca. A un par de cuadras del mismo lado de la acera.
Cruzo con la santería que está repleta de un olor profundo a incienso y pregunto por una imagen del Gauchito Gil. La mujer me ofrece tres posibilidades, escojo una mediana. ¿La llevas lejos?, me pregunta, sólo le contesto que sí. Lo envuelve muy bien en periódico y me llevo también un libro que dice explicar el culto a él y 5 estampitas. Gracias, le digo. “Nada, que es lo que me toca hacer por él”, me contesta.
El Gauchito Gil está vivo.
Me vuelvo a la estación de Subte para venir de regreso a San Telmo, rete feliz.
Me acompaña el Gauchito Gil.








vaya lulú, se te extrañaba por aquí. que chido que te haya encontrado el gauchito y que te haya paseado por ese buenos aires sin maquillar.
un abrazo y te espero pa que me cuentes la travesía!
Ahora mismo, solo puedo esbozar una linda sonrisa para mis adentros de quien comparte una estampa de tan remotos lugares, y al mismo tiempo tan cercana culturalmente. Besos Lulú!
don Ireneo! Adrián! qué bueeena que reviven un poco este lugar que anda desde algunos años medio moribundo, gracias por visitar, y dejar su impronta, como lo dejan ambos en mi pequeña vida. Besos miles
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